Las 2 medidas [realistas] que mejorarán tu salud
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Los milagros no existen. O por lo menos, no en el campo de la salud y el entrenamiento. Y ¿que hay del trabajo y la constancia?. Aunque importantes, no valen de nada si careces de una buena guía.

 

Si continúas leyendo hasta el final, comprobarás que no es necesario pisar un gimnasio para mejorar notablemente tu salud. En este artículo te ofrezco dos ideas prácticas y realizables. Pueden servirte como punto de partida, pero no lo olvides, el propósito debe partir de tí.

 

Como comprobarás más adelante, es fundamental que diferencies dos conceptos aparentemente semejantes: entrenamiento y actividad física. Veamos cómo los define la OMS (Organización Mundial de la Salud).

 

¿Qué es la actividad física?

Se considera actividad física «cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía». Subir o bajar escaleras, limpiar, bailar, cargar un peso o caminar, son ejemplos de actividad física.

 

Esta ampliamente demostrado que la actividad física tiene un importante impacto positivo sobre tu bienestar físico. Y no sólo eso, también mejora los procesos de cognición, socialización y la regulación de las emociones.

¿Y el ejercicio físico?

Es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva. Se realiza con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. Te propongo un ejemplo para diferenciar ambos conceptos.

 

Tienes que realizar una carrera porque se te escapa el autobús (actividad física), tras lo cuál te encuentras muy fatigado. Decides por tanto que vas a empezar a caminar 1 hora cada tarde, para mejorar tu eficiencia cardiaca (entrenamiento).

¿Cuál es más importante para tu salud?

Ambas. Pero si tuviera que escoger una, lo tengo claro: la actividad física. ¿Por qué?. Te propongo una sencilla operación. Resta a las 24 horas de tu día tu tiempo de descanso nocturno y la jornada laboral (si tu trabajo es sedentario). Cada hora resultante representa tu tiempo disponible para realizar actividad física.

 

Entrenar, por otra parte, te permite una mejora más eficiente en la capacidad o capacidades físico coordinativas escogidas.  ¿Lo negativo?, en ocasiones requiere de un tiempo o unas instalaciones (gimnasio, piscina) de las que no siempre disponemos.

 

Necesitamos reservar un periodo específico del día para entrenar, mientras que la actividad física la podemos integrar en casi cualquier momento y lugar.

El entrenamiento y la actividad física no sólo se complementan, también se retroalimentan positivamente. Esta dupla puede tener un impacto positivo enorme en tu salud y calidad de vida.

Las 2 medidas [realistas] que mejorarán tu salud

1. Sácale partido a  tus desplazamientos.

 

Opción A:

 

¿Vas en transporte publico al trabajo? Prueba a bajarte una o dos paradas antes de la tuya y realiza el trayecto restante andando. Este tiempo únicamente te supone de 15 a 20 minutos extra diarios.

 

Si lo multiplicas por 5 días semanales…¡sorpresa! prácticamente estás cumpliendo con los 150 minutos semanales de actividad física que nos recomienda la OMS.

 

Opción B:

 

¿Has probado a sustituir el transporte público por la bicicleta? Actualmente es mi medio de transporte. Es el primer año que puedo hacerlo y puedo asegurarte que mi experiencia personal es inmejorable.

 

Te doy algunas razones de peso. Aumentas tu nivel de actividad física diario y reduces a cero el coste de desplazamiento y de emisión de CO2. Tanto al comienzo como al final de la jornada aporta un necesario espacio de desconexión.

 

Además de lo anterior, en mi caso disminuyo en un 40% el tiempo del trayecto respecto al bus o el metro. Si tú también te lo estas planteando, pásate por este post, te será de utilidad.

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2. Olvida el ascensor, utiliza las escaleras.

 

¿Sabías que muchos investigadores señalan el aumento en el uso de escaleras como una de las principales estrategias contra el sedentarismo?

 

«subir y bajar escalones de manera cotidiana durante una jornada laboral, de forma reiterada, es una actividad física que alcanza los mínimos requerimientos para lograr beneficios cardiorrespiratorios» (Teh y Aziz 2002, en García-Guerrero et al. 2013)

¿Cuánta energía «quemamos» subiendo escaleras?. Al tratarse de una actividad de intensidad media alta, estamos en niveles muy cercanos a los alcanzados en una carrera en terreno plano.

En el cuadro inferior, puedes ver las conclusiones de un estudio, que a pesar de lo corto de la muestra (69 personas), arroja algunos datos interesantes.

¿Sabías que subir los escalones de dos en dos es una de las mejores formas de fortalecer tus glúteos? En este fenomenal artículo, Domingo Sánchez explica este y otros beneficios de esta actividad física.

Recuerda

 

  • La actividad física, por su capacidad para ser integrada en el resto de tus tareas diarias posee un enorme poder de influencia en tu salud. Por ello, te propongo que tras leer este post te pares a pensar un minuto en tus niveles de actividad física diarios.
  • ¿Cumples con los mínimos marcados por la OMS? ¿Qué momentos de tu jornada podrías transformar en más «activos» fácilmente?
  • Crea tu base de actividad física diaria, y asienta los cimientos para tu calidad de vida. ¿Ya lo tienes? Encuentra en el blog el entrenamiento que te acerque a tus metas.

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